El seguro de decesos no es solo para personas mayores

¿Cuántas personas menores de 35 años cuentan con un seguro de decesos? ¿Por qué lo contratan siendo tan jóvenes? Lo desvelamos en las siguientes líneas.
El seguro de Decesos suele relacionarse con las personas de mayor edad. Sin embargo, la realidad del mercado asegurador español muestra una situación bastante diferente.
Según datos de Unespa correspondientes a 2024, el 73% de las personas aseguradas en este ramo tenía menos de 65 años. Además, 5,9 millones de asegurados todavía no habían cumplido los 35.
Estas cifras muestran que la edad, aunque influye en la contratación, no explica por sí sola quién decide contar con este tipo de protección.
El seguro de Decesos está presente en hogares y familias con características muy diferentes y puede proteger simultáneamente a varias generaciones.
¿Quién contrata más seguros de Decesos?
La penetración de este seguro cambia considerablemente en función del tipo de hogar. Los mayores niveles de contratación se encuentran entre las parejas sin hijos en las que al menos uno de sus miembros tiene 65 años o más. En este grupo, la cobertura alcanza el 56,8%.
También existe una presencia elevada entre las personas mayores que viven solas. En concreto, el 51,1% dispone de una póliza de Decesos.
En el extremo contrario se encuentran las personas menores de 30 años que viven solas. Únicamente el 1,6% cuenta con este seguro, lo que convierte a este colectivo en el perfil con menor penetración de este producto en España.
La diferencia entre ambos extremos confirma que la edad tiene importancia, pero también que no puede analizarse como el único factor que determina la contratación.
Una póliza que puede proteger a diferentes generaciones
Una de las particularidades del seguro de Decesos es su carácter familiar. Una misma póliza puede incluir a personas de distintas edades y generaciones, desde niños y jóvenes hasta padres y abuelos.
Por este motivo, no siempre existe una relación directa entre la edad de la persona que contrata la póliza y la de todas las personas protegidas por ella.
Esta característica ayuda también a explicar por qué millones de menores de 35 años aparecen entre los asegurados.
En muchos casos, forman parte de pólizas familiares destinadas a gestionar los servicios y gastos relacionados con el fallecimiento y evitar que los familiares tengan que encargarse de determinadas gestiones en un momento especialmente complicado.
Decesos y Vida: dos formas diferentes de proteger a la familia
Tanto el seguro de Decesos como el seguro de Vida son productos que buscan aportar tranquilidad a la familia cuando se produce una situación difícil, aunque lo hacen de manera diferente.
El primero se ocupa principalmente de los servicios y gestiones relacionados con el fallecimiento, evitando que los familiares tengan que asumirlos en esos momentos.
Los seguros de vida, por su parte, pueden proporcionar un respaldo económico a los beneficiarios si fallece la persona asegurada.
De esta forma, ambos productos permiten anticiparse a situaciones delicadas y reducir parte de las preocupaciones prácticas o económicas que pueden afectar a una familia.
La renta también influye en la contratación
La edad y la composición del hogar no son los únicos factores relacionados con la contratación de un seguro de Decesos. La situación económica y el nivel educativo también parecen tener un peso importante.
Un estudio de la Universitat de València analizó más de 2,1 millones de pólizas correspondientes a cuatro aseguradoras y cruzó esa información con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) por código postal, tomando como referencia el cierre de 2024.
Una de sus principales conclusiones es que la contratación de seguros de Decesos presenta una mayor concentración entre las rentas medias.
Por el contrario, su presencia disminuye tanto en los hogares con niveles de renta más bajos como entre aquellos situados en los tramos económicos superiores.
Esto permite dibujar un perfil mucho más complejo que el asociado tradicionalmente al seguro de Decesos. No existe un único tipo de asegurado definido exclusivamente por su edad.