El 9,9% de los mayores de 55 son emprendedores

¿Cuáles son las razones para emprender de los mayores de 55 años? ¿Qué tasa de éxito o abandono tienen? Te lo contamos.
Cada vez más profesionales mayores de 55 años deciden poner en marcha un negocio propio y aprovechar los conocimientos, contactos y habilidades adquiridos durante décadas de trayectoria laboral.
De hecho, el 9,9 % de los mayores de 55 años son emprendedores. Así se desprende del informe Ageingnomics de Fundación MAPFRE, que analiza, entre otras cuestiones, la situación laboral y emprendedora de este colectivo en España.
El emprendimiento sénior gana protagonismo
Uno de los factores que explica el avance del trabajo por cuenta propia entre los mayores de 55 años está relacionado con las dificultades que encuentran para reincorporarse al mercado laboral.
Según el informe, desde 2008 el número de desempleados mayores de 55 años prácticamente se ha duplicado en España, hasta alcanzar las 505.700 personas en 2024.
Además, el 62 % de los desempleados sénior son parados de larga duración.
El 57 % de los emprendedores de entre 55 y 64 años afirma que decidió poner en marcha un negocio para ganarse la vida. El porcentaje aumenta hasta el 65 % entre aquellos que cuentan con empresas consolidadas.
La experiencia juega a favor de los mayores de 55 años
Emprender después de los 55 también presenta algunas ventajas. Una de las más evidentes es la experiencia profesional acumulada.
Después de varias décadas trabajando, muchas personas conocen perfectamente su sector, disponen de una importante red de contactos y han desarrollado habilidades que pueden resultar muy útiles a la hora de gestionar un negocio.
Los propios emprendedores sénior parecen ser conscientes de ello. El 82 % considera que cuenta con los conocimientos, la experiencia y las habilidades necesarias para desarrollar una iniciativa empresarial.
También resulta significativo que solo el 35 % manifieste miedo al fracaso.
Menos abandonos y más negocios consolidados
La tasa de abandono de los emprendedores mayores de 55 años se sitúa en el 1,2 %, frente al 4,5 % de los presénior y el 4,1 % registrado entre los menores de 50 años.
Además, el 7 % de los mayores de 55 años lidera empresas consolidadas, frente al 2,3 % relacionado con el emprendimiento potencial y el 2,9 % correspondiente al emprendimiento reciente.
Por tanto, aunque los sénior emprenden en menor proporción, cuando finalmente deciden dar el paso parecen tener una mayor capacidad para conseguir que sus proyectos sobrevivan.
Planificar también significa cuidar de uno mismo
Cuando decides emprender, planificar es fundamental. Hay que estudiar la viabilidad del proyecto, calcular costes, conseguir clientes, organizar la financiación y prever los posibles riesgos relacionados con la actividad.
Sin embargo, existe otro factor que conviene tener presente, especialmente cuando comienzas una nueva etapa profesional después de los 55 años: tu propia salud.
Para un autónomo o pequeño empresario, una enfermedad puede tener consecuencias que van más allá del ámbito personal.
Si gran parte de la gestión, el contacto con los clientes o las decisiones dependen directamente de ti, cualquier ausencia puede afectar al funcionamiento cotidiano del negocio.
Por esta razón, un seguro de salud puede ser una opción que tengas en cuenta dentro de tu planificación personal.
Dependiendo de las condiciones de cada póliza, estos seguros pueden facilitar el acceso a profesionales médicos, especialistas, pruebas diagnósticas y centros incluidos en el cuadro médico de la compañía.
Algunas modalidades también incorporan servicios de telemedicina, que pueden facilitar la compatibilidad entre determinadas consultas y las obligaciones profesionales.
Para un emprendedor, disponer de diferentes opciones para organizar la atención médica puede resultar especialmente útil cuando tiene que coordinar reuniones, clientes, proveedores y otras responsabilidades propias del negocio.
Una nueva etapa profesional después de los 55
Los datos muestran que la edad no tiene por qué convertirse en un obstáculo para emprender. Al contrario, la experiencia acumulada puede ser uno de los principales activos para comenzar una actividad por cuenta propia.
Los mayores de 55 años emprenden menos, pero sus negocios presentan una menor tasa de abandono y una mayor capacidad de consolidación.
