La dependencia reduce el patrimonio y transforma el ahorro de los hogares

¿Cómo afecta económicamente a una familia que uno de sus miembros pase a encontrarse en situación de dependencia?
Además de obligar a reorganizar los cuidados y afrontar nuevas necesidades, la pérdida de autonomía puede tener consecuencias importantes sobre el ahorro y el patrimonio familiar.
Así lo pone de manifiesto el estudio ‘El impacto de la dependencia en la salud financiera de los hogares’, elaborado por Afi para Fundación Caser.
El informe analiza cómo evolucionan la renta, el ahorro y el patrimonio cuando una persona mayor de 65 años entra en situación de dependencia.
Una de sus principales conclusiones es que los hogares donde vive una persona dependiente cuentan con un patrimonio inferior al de aquellos que no se encuentran en esta situación.
Menor patrimonio en los hogares con dependencia
En 2023, el patrimonio neto medio de los hogares con personas dependientes se situó en aproximadamente 203.000 euros. En cambio, en los hogares sin dependencia alcanzó los 229.000 euros.
Estamos, por tanto, ante una diferencia cercana al 12%.
El estudio señala además que esta brecha no desaparece cuando se comparan familias con características semejantes en aspectos como la edad, la composición del hogar o el territorio de residencia. En estos casos, la diferencia patrimonial continúa situándose alrededor de los 28.000 euros.
Las cuentas y depósitos, los primeros recursos utilizados
Cuando aparecen nuevas necesidades de atención y cuidados, las familias recurren en primer lugar a aquellos recursos de los que pueden disponer con mayor facilidad.
Por este motivo, las cuentas bancarias y los depósitos son algunos de los primeros activos que comienzan a reducirse.
Según el estudio, estos recursos experimentan una disminución media del 11,3%, que empieza a resultar especialmente apreciable a partir del segundo año desde la aparición de la dependencia.
Con el paso del tiempo, el impacto alcanza también a otros productos financieros.
El patrimonio financiero registra una disminución media del 8,4%. Dentro de esta categoría se encuentran productos como fondos de inversión, bonos, valores negociados, planes de pensiones y seguros de ahorro.
Esta realidad pone de manifiesto la importancia de planificar las finanzas familiares y valorar mecanismos de protección que puedan contribuir a afrontar determinados imprevistos.
Productos como los seguros de vida pueden formar parte de esa planificación económica destinada a proteger a la familia ante determinadas circunstancias.
Por otra parte, el patrimonio bruto de estos hogares registra una reducción media del 4,8%.
¿Qué ocurre con la vivienda?
El estudio también observa una disminución del 9,6% en el patrimonio inmobiliario de los hogares afectados por una situación de dependencia.
No obstante, Fundación Caser considera que este porcentaje debe analizarse con prudencia. La vivienda suele ser un activo que las familias movilizan en etapas posteriores y su utilización depende en gran medida de las circunstancias económicas y personales de cada hogar.
De hecho, el patrimonio de las familias con personas dependientes está especialmente concentrado en la vivienda y los depósitos.
Estos dos tipos de activos representan cerca del 80% de su patrimonio bruto, mientras que entre los hogares sin dependencia su peso se sitúa aproximadamente en el 71%.
Menos diversificación del patrimonio financiero
Otra de las diferencias relevantes se encuentra en la variedad de los activos acumulados.
Los fondos de inversión, seguros de ahorro, valores negociados, bonos y deuda representan el 16,5% del patrimonio bruto de los hogares con dependencia. Entre aquellos donde no existen personas dependientes, el porcentaje alcanza el 23,8%.
En términos económicos, esta diferencia representa aproximadamente 35.000 euros de media.
Una menor diversificación puede reducir las posibilidades de obtener rentabilidad o disponer de recursos de forma progresiva cuando surgen nuevas necesidades económicas.
La planificación previa adquiere así especial relevancia. Además de organizar el ahorro, las familias pueden estudiar diferentes fórmulas de protección frente a gastos inesperados relacionados con el bienestar y la atención sanitaria, entre ellas los seguros de salud.
El patrimonio aumenta, aunque la brecha continúa
El informe también ofrece una perspectiva a largo plazo. Entre 2016 y 2023, el patrimonio de los hogares con personas dependientes aumentó a un ritmo superior al registrado por el resto de familias.
Esto permitió reducir parcialmente las diferencias existentes.
Sin embargo, este acercamiento se explica sobre todo por la evolución del valor de la vivienda y de los depósitos. Las diferencias continúan siendo apreciables cuando se analizan los productos financieros más diversificados.
La dependencia, por tanto, no solo genera nuevas necesidades de cuidado. También puede transformar la manera en la que una familia utiliza sus ahorros y organiza su patrimonio, especialmente cuando la situación se prolonga durante varios años.
