La pérdidas aseguradas por incendios forestales se han multiplicado por 6 en diez años

Las pérdidas aseguradas por incendios forestales se han multiplicado por 6 en diez años
¿A cuánto han ascendido las pérdidas aseguradas por incendios forestales? ¿De qué manera se pueden reducir estos riesgos? Lo vamos a analizar en las siguientes lineas
Según el informe Emerging Risk Trend Talk de Allianz Commercial, las pérdidas aseguradas a nivel global derivadas de este tipo de siniestros pasaron de 8.700 millones de dólares en la década de 2000 a nada menos que 56.300 millones en la década de 2010.
Este dato representa un incremento de seis veces y refleja el creciente desafío al que se enfrentan tanto las aseguradoras como los distintos sectores económicos afectados.
Uno de los aspectos más preocupantes destacados en el estudio es que las temporadas de incendios forestales no solo se inician antes de lo habitual, sino que también se prolongan durante más tiempo.
Esto complica enormemente la coordinación de los recursos destinados a las labores de extinción en las distintas regiones.
Además, los incendios catastróficos no dejan de aumentar, tanto en tamaño como en frecuencia, lo que genera un impacto devastador en infraestructuras, ecosistemas y vidas humanas.
De hecho, los siniestros más graves registrados en la última década han superado, en términos de daños materiales y pérdida de vidas, los registros de los últimos 50 o incluso 100 años en algunas zonas del planeta.
Ningún sector es ajeno a los incendios
Conviene subrayar que ningún sector es ajeno a los riesgos de los incendios forestales, aunque algunos presentan una mayor exposición.
Entre ellos destacan los servicios públicos y de energía, el sector inmobiliario y de la construcción, así como la agricultura y el transporte.
La creciente complejidad de los entornos regulatorios y el aumento de los litigios por responsabilidad civil asociados a estos desastres ponen de manifiesto la importancia de adoptar estrategias integrales de gestión de riesgos.
Recomendaciones
Entre las recomendaciones más relevantes se encuentran la creación de espacios defensivos frente al fuego, la adecuada gestión de la vegetación y la utilización de materiales de construcción resistentes a las llamas.
Asimismo, es imprescindible que las empresas del sector afectado actualicen y perfeccionen sus técnicas de extinción y protección contra incendios.
En este contexto, resulta fundamental desarrollar y aplicar programas eficaces de preparación ante incendios forestales, así como planes de continuidad del negocio que permitan una respuesta ágil y eficiente en caso de emergencia.
Estos planes deben ser objeto de revisión y actualización periódica para garantizar su efectividad.
El análisis geográfico incluido en el informe pone de relieve que determinadas regiones presentan una mayor vulnerabilidad frente a este tipo de catástrofes.
Así, el oeste de Estados Unidos, el oeste de Canadá, el sur y el este de Australia y el sur de Europa figuran entre las áreas con mayor riesgo de incendios forestales.
La magnitud de este problema quedó patente durante los incendios que asolaron Los Ángeles en enero de 2025.
No obstante, los incendios forestales están dejando de ser exclusivos de las zonas tradicionalmente consideradas de alto riesgo.
Ahora, también se registran en regiones como los bosques del norte de Canadá, Escandinavia o Rusia. Un ejemplo reciente lo encontramos en Corea del Sur, que durante marzo y abril de 2025 vivió los incendios forestales más mortíferos de su historia.
Este panorama global exige una reflexión profunda y una acción coordinada por parte de gobiernos, empresas y sociedad. La lucha contra los incendios forestales no puede limitarse a las labores de extinción.
Es necesario un enfoque preventivo que contemple la planificación urbana y territorial, el uso responsable del suelo y la sensibilización de la población sobre los riesgos y las buenas prácticas en materia de prevención.
Al mismo tiempo, los seguros de hogar, seguros para industrias o seguros para pymes deben seguir adaptándose a esta nueva realidad, ajustando coberturas y condiciones para poder ofrecer soluciones que respondan a las necesidades de los asegurados frente a eventos cada vez más imprevisibles y destructivos.
