Las olas de calor elevan la mortalidad y aumentan los riesgos para las aseguradoras

¿Cómo están afectando las sucesivas olas de calor y el incremento de víctimas en los seguros de vida y los seguros de salud? Lo vas a averiguar en este post.
Las altas temperaturas se están convirtiendo en un factor de riesgo cada vez más relevante tanto para la salud de la población como para el sector asegurador.
Las sucesivas olas de calor registradas durante este verano han provocado 4.794 fallecimientos atribuibles a las elevadas temperaturas hasta el 21 de agosto, según los datos del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.
El problema, además, no se limita a España. Las olas de calor han tenido un importante impacto sobre el conjunto de Europa. Solo entre el 22 y el 28 de junio se produjeron más de 10.650 muertes adicionales en el continente relacionadas con este episodio de temperaturas extremas.
S&P Global Ratings ha analizado esta cuestión en un informe dedicado al impacto que tienen las olas de calor sobre la mortalidad en Europa y a las posibles consecuencias que esta situación puede tener para aseguradoras y reaseguradoras.
El impacto de las olas de calor en los seguros
Los efectos de las altas temperaturas son diferentes dependiendo del tipo de seguro.
Según explica S&P, las compañías aseguradoras y reaseguradoras de No Vida pueden enfrentarse a un aumento de los siniestros relacionados con fenómenos como las sequías y los incendios, dos riesgos que pueden verse favorecidos por periodos prolongados de calor intenso.
La situación es distinta para las aseguradoras de Vida y Salud. En estos ramos, el aumento de las temperaturas puede traducirse en un mayor número de siniestros vinculados con la mortalidad y, al mismo tiempo, en una mayor utilización de los servicios sanitarios.
A ello se añade otro elemento que preocupa a la agencia: el riesgo de acumulación y el riesgo sistémico.
La razón es que una ola de calor puede extenderse durante varias semanas y afectar simultáneamente a territorios geográficos muy amplios. Por tanto, sus consecuencias pueden producirse de manera simultánea sobre un elevado número de asegurados.
¿Qué seguros pueden verse más afectados?
S&P considera limitado el impacto que las olas de calor pueden tener sobre los seguros de invalidez y los seguros de vida.
El motivo es que las personas más jóvenes, que representan una parte importante de los asegurados de estos productos, son también las menos afectadas por los episodios de temperaturas extremas.
Sin embargo, otros productos podrían tener una mayor exposición.
Entre ellos se encuentran los seguros de salud, los seguros de dependencia y las rentas vitalicias, especialmente en aquellos contratos cuyas condiciones y precios no contemplaban un incremento sostenido de las temperaturas.
El deterioro del estado de salud asociado a episodios de calor intenso puede incrementar la necesidad de tratamientos médicos, consultas y hospitalizaciones. Todo ello puede elevar los costes que deben asumir las aseguradoras de salud y acabar repercutiendo en sus resultados.
A medio o largo plazo, esta evolución también podría traducirse en una revisión de las condiciones de determinadas pólizas e incluso en subidas de las primas de los seguros.
Las aseguradoras de Vida y Salud, ante un nuevo escenario
S&P Global Ratings estima que las olas de calor registradas este verano ya tienen incidencia en los resultados financieros de las aseguradoras y reaseguradoras europeas especializadas en Vida y Salud.
Por el momento, la agencia considera que este impacto no alcanza una magnitud suficiente como para afectar a los ratings de estas compañías.
Sin embargo, esta situación podría cambiar en el futuro.
La combinación de temperaturas extremas cada vez más intensas con el progresivo envejecimiento de la población europea podría incrementar la exposición de las aseguradoras a estos riesgos a medio y largo plazo.
Las olas de calor se convierten así en un factor que el sector asegurador deberá tener cada vez más presente a la hora de calcular riesgos, fijar precios y diseñar las coberturas de sus productos.
Un escenario en el que la evolución de la mortalidad, el aumento de la demanda sanitaria y la frecuencia de fenómenos asociados al calor extremo pueden adquirir una importancia creciente para las aseguradoras europeas.
