Los sénior usan cada vez más la vivienda para reforzar su jubilación

¿Qué porcentaje de personas seniors está dispuesto a dejar su casa en herencia? ¿Cuál es su fórmula para ahorrar?
Cada vez menos sénior, personas mayores de 55 años, dan prioridad a dejar su vivienda en herencia. En su lugar, gana peso la idea de utilizar el patrimonio inmobiliario para mantener o mejorar la calidad de vida durante la jubilación.
Así lo muestran los datos del informe "Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género", elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y Fedea.
En solo dos años, el porcentaje de personas mayores que anteponen dejar el inmueble en herencia ha pasado del 40 por ciento al 33.
El 85 por ciento de este colectivo tiene una vivienda en propiedad y el 69 por ciento la mantiene libre de cargas hipotecarias.
Desde Ageingnomics señalan que esta vivienda actúa como un "colchón de seguridad" para afrontar la jubilación.
Es decir, el inmueble no se percibe únicamente como un bien destinado a los herederos, sino también como un recurso económico que puede aportar estabilidad en una etapa marcada por la retirada del mercado laboral.
Una gran cantidad de ahorros y recursos económicos
El informe indica que este colectivo posee el 68 por ciento del ahorro total de las familias y el 43 por ciento de los recursos económicos totales.
Esta posición financiera responde a varios factores. Entre ellos, destacan décadas de acumulación patrimonial, menor nivel de endeudamiento y una mayor estabilidad en los ingresos.
Sin embargo, los expertos advierten de que estas condiciones serán difíciles de replicar en las próximas generaciones.
La disciplina del ahorro también sigue muy presente entre los mayores de 55 años. Según este mismo estudio, el 51 por ciento de este colectivo consigue ahorrar todos los meses.
La principal razón para ahorrar es la protección frente a imprevistos económicos. Así lo señala el 58 por ciento de las personas de entre 55 y 64 años y el 56 por ciento de los mayores de 65.
Esta conducta refleja una actitud financiera prudente, basada en la previsión y en la necesidad de contar con recursos disponibles, como, por ejemplo, seguros de vida ante situaciones inesperadas.
A esta motivación se suma la búsqueda de tranquilidad personal. Entre los sénior de más edad, el ahorro también se vincula con posibles problemas de salud, situaciones de dependencia o necesidades futuras de cuidados.
Por tanto, el ahorro no solo responde a una lógica económica, sino también a una preocupación por conservar autonomía y bienestar.
Complementar la pensión pública
El informe muestra diferencias según la etapa vital. Quienes se acercan a la jubilación prestan más atención a la posibilidad de complementar la pensión pública. En cambio, los mayores de 65 años dan más importancia al apoyo económico a hijos y nietos.
Otro aspecto destacado es el creciente interés por la planificación financiera y patrimonial.
Según las tendencias de búsqueda analizadas en el estudio, los sénior son hasta un 50 por ciento más proclives que otros grupos de edad a buscar información relacionada con la gestión del patrimonio y la jubilación.
Sin embargo, ese interés todavía no se traduce de forma clara en la contratación de productos específicos de previsión. Actualmente, solo el 25 por ciento de los mayores de 55 años tiene contratado un plan de pensiones, aunque la cifra ha aumentado tres puntos porcentuales en el último año.
El estudio apunta así a una brecha entre la conciencia de planificar la jubilación y el uso real de herramientas financieras destinadas a ese objetivo. Los sénior muestran prudencia, capacidad de ahorro e interés por gestionar mejor su patrimonio, pero aún existe margen para reforzar la planificación a largo plazo.
En definitiva, la vivienda, el ahorro y la gestión patrimonial ganan protagonismo en la jubilación.
Para muchos sénior, el inmueble ya no es solo una herencia futura, sino un activo que puede ayudarles a vivir mejor, afrontar imprevistos y preservar su independencia económica.
